Ansiedad o angustia

Publicado el 26 de septiembre de 2022, 8:00

¿Reconocer tu nivel de angustia?

 

(Cuestionario)

    Sólo reconociendo y aceptando nuestra ansiedad y angustia, podemos eliminarla. Si lo permitimos, la angustia se puede volver un hábito en nuestra forma de reaccionar ante los problemas, causándonos problemas físicos y dificultades para encontrar una buena solución. ¿Detectas fácilmente tu ansiedad? ¿O ya es parte "normal" de tu vida?

 

¿Reconoces tu nivel de angustia?

    La ansiedad o angustia nos impide disfrutar de la vida. Afecta nuestro desempeño, relaciones y salud. Para acabar con ella, necesitamos reconocerla lo antes posible. A continuación, se dan una serie de síntomas, relacionados con la angustia. Revisa cuidadosamente, cuales presentas con cierta frecuencia.

 

Te sientes:

  • Tenso

  • Inseguro

  • Con miedo, aunque no siempre puedes detectar claramente la causa

  • Desconfiado

  • Inferior

  • Irritable, aun sin razón

  • Amenazado, aunque no sepas por que

  • Cansado

  • Rígido

  • Apático

 

Tienes:

  • Palpitaciones

  • Opresión torácica

  • Alteración en la respiración

  • Sensación de ahogo

  • Temblor en las manos o pies

  • Tensión muscular

  • Tics

  • Hiperactividad

  • Dolores de cabeza, cuello y/o espalda

  • Malestar estomacal, gases, diarrea o constipación

  • Las manos sudorosas

  • Eyaculación precoz

  • Frigidez

  • Impotencia

  • Constantes deseos de orinar

  • Pensamientos negativos

 

    Todos hemos sentido alguno de estos síntomas, en más de una ocasión. Pero si tienes varios y los tienes con cierta frecuencia o duración, es el momento de actuar. Revisa cuidadosamente tus sensaciones corporales y tu conducta, porque nos acostumbramos fácilmente a éstas y dejamos de percibirlas o de darles importancia. El no reconocerlas, no significa que no nos afectan. Con frecuencia, cuando nos damos cuenta de nuestro nivel de angustia, este puede aumentar momentáneamente. No te preocupes, es normal. Es el primer paso para resolver los problemas y eliminar la ansiedad. Recuerda que sólo solucionamos, aquello que reconocemos. Nuestras emociones, no están provocadas únicamente por las situaciones que vivimos. Si así fuera, todos nos sentiríamos exactamente igual ante un mismo hecho y no es así. Nuestros sentimientos surgen de lo que pensamos, de ese hecho.

 

Si ante un problema pensamos:

"Ni modo, se complicaron las cosas, pero sé que las puedo resolver", no nos angustiamos. Pero si decimos: "¿Ahora qué voy a hacer?, no voy a poder salir adelante, es horrible, etc." seguramente nuestra ansiedad va a ser enorme.

 

Nos angustiamos, cuando nuestro cerebro registra que estamos frente a un peligro importante o ante algún tipo de amenaza. La finalidad de esta respuesta emocional es alertarnos para que podamos protegernos. Sin embargo, nuestro cerebro puede interpretar una situación inofensiva, como peligrosa y disparar la ansiedad, igual que si el peligro o la amenaza fuera real. La angustia que vivimos ante una situación que realmente puede causarnos daño, es positiva, porque nos lleva a actuar para:

  • Resolver la situación o huir del peligro.

 

  Pero la ansiedad que surge de nuestra percepción equivocada nos daña innecesariamente. La ansiedad está íntimamente relacionada al miedo. La diferencia está, en que sentimos miedo ante cosas presentes y concretas y nos angustiamos ante situaciones que creemos que van a suceder. El cerebro recibe información a través de nuestros sentidos, pensamientos o de nuestra imaginación y responde provocando una emoción. Si un aroma, música, sabor, etc. estuvieron relacionados con una situación que nos produjo una emoción fuerte, cada vez que olemos, escuchamos, saboreamos, vemos, etc., ese mismo elemento, recordamos y sentimos la misma emoción.

Imagínate, con los ojos cerrados, que estas frente a un limón. Lo tomas en tus manos y sientes la textura de su cáscara. Te lo acercas a la nariz y lo hueles. Ahora, imagínate que tomas un cuchillo y lo cortas, viendo como salen algunas gotas de su jugo. Lo tomas en tu mano, abres la boca y lo exprimes. El jugo cae lentamente en tu boca.

¿Pudiste imaginártelo? ¿Qué sentiste?

Si pudiste hacerlo bien, seguramente aumentó la cantidad de saliva en tu boca, porque tu cerebro reaccionó ante tu imaginación, como lo haría si el limón hubiera sido real y hubieras llevado a cabo las acciones descritas.

 

Técnicas para manejar la angustia

 

    Con frecuencia nos es difícil trabajar para cambiar un hábito de conducta o de pensamiento. O pensamos que nos sentimos tan mal que no podemos hacer el esfuerzo necesario. Esto puede ser cierto, pero recuerda que es mejor esforzarse un poco más, durante un tiempo, para estar mejor el resto de nuestras vidas, que buscar la "comodidad" momentánea y sufrir durante más tiempo y a la larga, con mayor intensidad.

 

Algunas de las técnicas para trabajar con los pensamientos que nos angustian son:

  • Reconocer y aceptar nuestra ansiedad o angustia.

  • Detectar los pensamientos que nos provocan dicha angustia.

  • Analizar su veracidad, cuestionándonos honestamente, qué tan real y objetivo es lo que estamos pensando.

  • Detener esos pensamientos

  • Distraernos haciendo algo que nos gusta y/o pensar en otra cosa

  • Cambiar el locus de control

  • Respirar

  • Relajarse

  • Hacer ejercicio

  • Aprender y darse permiso para reírse y divertirse.

por: Maraliz Cedeno

Valoración: 0 estrellas
0 votos

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios

Crea tu propia página web con Webador