Todo amor autentico, es incondicional, es desinteresado y es fiel, incondicional quiere decir que se dirige hacia el otro no por aquello que tiene, sino por lo que es. Desinteresado, no es buscar tu propio bien con detrimento de la otra persona. El amor, además de fiel a una persona concreta, no se trata de una fidelidad abstracta y vacía. En cambio, quien ama se encuentra frente a los demás en una donación, y por respecto se encuentran en un estado de profunda libertad. No se puede amar sin ser uno mismo y sin elegir al otro. Querer el bien del otro no significa imponerlo a un elemento extremo, sino promover su libertad. Solo quien ama la libertad del otro, ama verdaderamente. Ninguna libertad puede ser autentica fuera del contexto de una relación de amor, para llegar a la madurez de la libertad, el hombre debe pasar a través del amor. El amor, como reconocimiento y elevación de la otra persona es el verdadero campo de la libertad. Es, por lo tanto, el signo de la madurez humana y el ambiente donde madura la libertad.
Un hombre que no vive un verdadero amor en su vida no puede considerarse un hombre completo y verdaderamente libre. Amor es el contenido fundamental de la libertad. Libertad y amor no son etapas sucesivas de un proceso, porque son inseparables. La libertad comienza allá donde comienza el amor y el amor donde comienza la libertad, por lo tanto, van de la mano en todo el proceso de lo que es un amor en libertad. La libertad aparece con mayor claridad en la relación con el amor. El acto supremo de la libertad es el amor y no se puede hablar de auténtico amor sin haber vivido en libertad. El hombre no puede realizarse plenamente sin el don de poder amar dándole la libertad al otro y sin la comunicación.
Un amor libre es cuando
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Saben y aceptan que las personas no son objetos
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Son seres completos y auto-suficientes
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No se limitan
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No prohíben
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No condicionan uno a otro
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Crean vínculos y tienen amor propio
El amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (artístico, científico, filosófico, religioso). De manera habitual, y fundamentalmente en Occidente, se interpreta como un sentimiento relacionado con el afecto y el apego. Resultante y productor de una serie de actitudes, emociones y experiencias. En el contexto filosófico, el amor es una virtud que representa todo el afecto, la bondad y la compasión del ser humano. También puede describirse como acciones dirigidas hacia otros y basadas en la compasión, o bien como acciones dirigidas hacia otros (o hacia uno mismo) y basadas en el afecto. En español, la palabra amor (del latín, amor, -ōris) abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional y de intimidad, del amor romántico hasta la proximidad emocional asexual, del amor familiar y el amor platónico, y hasta la profunda devoción o unidad del amor religioso. En este último terreno, trasciende del sentimiento y pasa a considerarse la manifestación de un estado del alma o de la mente, identificada en algunas religiones con Dios mismo o con la fuerza que mantiene unido el universo.
Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser irresistibles. El amor en sus diversas formas actúa como importante facilitador de las relaciones interpersonales y, debido a su importancia psicológica central, es uno de los temas más frecuentes en las artes creativas (cine, literatura, música). Desde el punto de vista de la ciencia, lo que conocemos como amor parece ser un estado evolucionado del primitivo instinto de supervivencia, que mantenía a los seres humanos unidos y heroicos ante las amenazas y facilitaba la continuación de la especie mediante la reproducción. La diversidad de usos, de significados y la complejidad de los sentimientos que abarca hacen que el amor sea especialmente difícil de definir de un modo consistente.
Aunque, básicamente, el amor es interpretado de dos formas: bajo una concepción altruista, basada en la compasión y la colaboración, y bajo otra egoísta, basada en el interés individual y la rivalidad. El egoísmo suele estar relacionado con el cuerpo y el mundo material; el altruismo, con el alma y el mundo espiritual. Ambos son, según la ciencia actual, expresiones de procesos cerebrales que la evolución proporcionó al ser humano. La idea del alma, o de algo parecido al alma, probablemente apareció hace entre un millón y varios cientos de miles de años. A menudo, sucede que individuos, grupos humanos o empresas disfrazan su comportamiento egoísta de altruismo; es lo que conocemos como hipocresía, y encontramos numerosos ejemplos de dicho comportamiento en la publicidad. Recíprocamente, también puede ocurrir que, en un ambiente egoísta, un comportamiento altruista se disfrace de egoísmo.
por: Maraliz Cedeno
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