Enojo o coraje

Publicado el 21 de septiembre de 2022, 8:00

Cuando estás molesto

 

  1. ¿Te piden que no grites?

  2. ¿Te arrepientes de lo que dijiste o hiciste?

  3. ¿Desquitas tu malestar con otras personas?

  4. ¿Fumas, bebes, tomas tranquilizantes, drogas, etc., para calmarte?

  5. ¿La gente te pide que te calmes?

 

El enojo está relacionado con tres aspectos:

 

  • Lo que sentimos.

  • Lo que pensamos de lo que está sucediendo, de otras personas y/o de nosotros mismos.

  • La conducta que resulta de los dos anteriores. Gritar es una conducta, pero también lo es mantenerse callado y disimular nuestro coraje.

 

El cuestionario toma en cuenta los tres aspectos.

Si contestaste "si" a la mayoría o a una gran parte de las preguntas, significa que te enojas o molestas con frecuencia. Si enojarse es ya un hábito en ti, quizás no te has dado cuenta de qué tan importante es que aprendas a manejarlo.

 

Problemas relacionados con el enojo

 

El enojo es una de las emociones que más problemas nos puede provocar. Por eso, es muy importante aprender a manejarlo y eliminarlo, ¿El coraje te hace perder el control? Aprende a manejarlo. ¿Es el enojo tu principal enemigo? Todos sabemos lo que es el enojo, porque todos lo hemos sentido. El enojo es una emoción como cualquier otra. Tiene aspectos positivos, (nos da la energía necesaria para defendernos) y aspectos negativos (puede ser muy destructivo para nuestras relaciones y para nuestra salud), pero no es malo o bueno en sí mismo. Lo que debemos analizar y calificar, es nuestra manera de manejarlo, controlarlo y expresarlo.

 

El coraje se convierte en un problema cuando:

 

  • Nos hace perder el control

  • Nos impide analizar una situación y tomar las decisiones correctas

  • Se vuelve un sentimiento constante en nuestras vidas

  • Lo reprimimos constantemente, afectando nuestra salud y dejando los problemas sin resolver

  • Lo expresamos de manera destructiva

  • Nos provoca sentimientos de incapacidad, lo que puede llevarnos a la depresión

  • Lo utilizamos para sentirnos fuertes o poderosos, a costa de humillar a los demás

  • Lo necesitamos para poder actuar

  • No nos damos cuenta de su frecuencia o intensidad

  • Sentimos que lo necesitamos para "protegernos"

  • Es la única manera en la que nos podemos relacionar con los demás.

 

El coraje puede ser difícil de manejar, porque no siempre podemos detectar cuando se está iniciando y puede aumentar muy rápidamente su intensidad. Además, a corto plazo, puede parecer que nos proporciona buenos resultados. Pero a la larga nos impide tener buenas relaciones, afecta de manera importante nuestra salud y nos mantiene atrapados en ciertas situaciones o con algunas personas.

 

Por eso es importante detectar:

 

  • Qué situaciones o elementos lo inician,

  • Qué tipo de pensamientos lo mantienen o incrementan y

  • Que mitos nos impiden o dificultan aprender a disminuirlo, eliminarlo o utilizarlo y expresarlo adecuadamente.

 

Causas y consecuencias del enojo

 

Conocer las causas y consecuencias del enojo, nos ayuda a controlarlo y a solucionar los problemas que nos causa.

 

  • ¿Puedes determinar la causa real de tu enojo?

  • ¿Puedes evitar sus consecuencias?

  • ¿Sabes por qué te enojas?

  • ¿Cuántas veces tú y tus amigos o familiares, viven la misma situación y reaccionan de manera diferente?

  • ¿Te enojas en ciertas ocasiones, cuando otros se mantienen tranquilos?

 

Todos creemos que nos enojamos por lo que nos pasa o por lo que la gente nos hace o dice. Esto es sólo, parcialmente cierto.

 

Veamos un ejemplo: Imagínate que estás parado en una fila, para entrar a algún lugar. De repente una persona te pisa y escuchas que te dice perdón, fue sin querer. Lo más probable es que no le des mucha importancia.

 

  • ¿Pero qué sucedería si esto se repite varias veces?

  • ¿Cómo crees que te sentirías?

  • Seguro que, después de cierta cantidad de pisotones, te enojarías. ¿O no?

 

Ahora imagínate que lo ves a la cara para reclamarle y te das cuenta de que está ciego.

  • ¿Crees que tu coraje se mantendría en el mismo nivel?

 

Estoy segura de que no. Muy probablemente tu enojo disminuiría o se acabaría.

¿Pero por qué, si los pisotones los recibiste?

 

Porque tus pensamientos seguramente cambiaron. En lugar de pensar:

 

"Qué se cree este ...", Pensaste: "Pobre, no ve...". El hecho de haber sido pisado no cambió, pero tus pensamientos sí. Calificaste la situación y a la persona de una manera diferente y tu coraje disminuyó.

 

El enojo, como muchas otras emociones, puede:

 

  • Desencadenarse automáticamente,

  • Brotar sin que nos demos cuenta del momento en que se inicia,

  • Surgir sin que conozcamos la causa real que lo provoca.

 

Sin embargo, son nuestros pensamientos los que lo aumentan, mantienen o disminuyen.

 

Los disparadores del enojo. Podemos enojarnos cuando nos sentimos:

 

  • Atacados o lastimados, física y/o emocionalmente

  • Ignorados, rechazados o excluidos

  • Engañados, acusados injustamente o avergonzados

  • Frustrados ante una pérdida o ante la imposibilidad de lograr lo que deseamos.

  • Inferiores o devaluados

 

Pero el coraje aumenta o se prolonga cuando pensamos que:

 

  • Algo es injusto.

  • Las cosas y las personas deberían de ser diferentes.

  • Las personas tienen que actuar como nosotros queremos o pensamos que es lo correcto.

  • Alguna persona se siente superior a nosotros.

  • Alguien quiere aprovecharse de nosotros.

  • Si nos enojamos, conseguimos lo que queremos.

  • Si atacamos primero, evitamos ser atacados.

 

Con frecuencia, utilizamos el enojo para:

 

  • Evitar establecer relaciones cercanas, por no saber relacionarnos o por tener miedo de ser lastimado.

  • Sentirnos fuertes o capaces y enmascarar así, un sentimiento de inseguridad o autoestima baja (como cuando tenemos una autoestima inflada).

 

Nos enojamos con facilidad cuando no aprendimos a:

 

  • Controlar nuestros impulsos,

  • Pensar antes de actuar,

  • Tolerar la frustración,

  • Manejar de otra manera la angustia o el miedo,

  • Hay que reconocer que el enojo puede ser síntoma de depresión.

 

Consecuencias del enojo pueden abarcar todas las áreas de nuestra vida. Es indispensable aprender a manejar el enojo, ya que los resultados de manejar inadecuadamente el coraje son:

 

--A nivel físico: sufrimos un desgaste importante.

Cuando nos enojamos, nuestro organismo produce una mayor cantidad de sustancias químicas, entre ellas la adrenalina, que alteran el funcionamiento normal de nuestro cuerpo. Esta alteración afecta nuestro sistema inmunológico, puede provocar contracturas y dolores musculares o de cabeza y nos hace más vulnerables a algunas enfermedades, como gastritis, colitis, dermatitis, etcétera.

 

--A nivel familiar o social: nuestras relaciones se alteran o pueden terminarse.

 

Cuando estamos enojados, podemos lastimar física o emocionalmente, a los demás, dando como resultado resentimiento, deseos de venganza o alejamiento. Cuando no podemos manejar adecuadamente el coraje, podemos desquitarnos con otras personas, aumentando así, nuestros problemas.

 

--A nivel emocional: Cuando sentimos que otras personas nos hacen enojar (o nos ponen tristes, tensos, etc.), les estamos dando todo el control de la situación, aumentando así nuestra sensación de incapacidad y de coraje.

 

Nuestra respuesta puede provocarnos sentimientos de vergüenza o culpa, prolongando nuestro malestar.

 

--En el aspecto personal: nos enfocamos tanto en nuestro enojo y en la causa de este, que:

  • Dejamos de disfrutar otras situaciones o relaciones, nos es difícil analizar objetivamente la situación y encontrar soluciones adecuadas, afecta nuestro desempeño en cualquier situación.

por: Maraliz Cedeno

Valoración: 0 estrellas
0 votos

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios

Crea tu propia página web con Webador