Causas del estrés

Publicado el 28 de septiembre de 2022, 9:00

Principales causas del estrés

 

Sólo conociendo las causas que te provocan estrés, puedes eliminarlas y tener una mejor calidad de vida. Encuentra tus enemigos y combátelos. ¡Da el primer paso! ¿Qué es lo que a ti te causa estrés? No todas las personas se estresan ante las mismas situaciones. Ni todas responden con igual intensidad ante los mismos problemas. Nuestras emociones y respuestas no dependen de la situación en sí, sino de lo que pensamos de dicha situación. De cómo la evaluamos. De si nos consideramos capaces de resolver el problema y de la importancia que le damos a los posibles resultados. Por eso hay situaciones que a ti te afectan y otras personas ni siquiera las tomas en cuenta. Y viceversa.

 

Otros elementos que influyen en nuestra forma de responder ante el estrés son:

  • Experiencias previas, personalidad y habilidades personales. Revisa las diferentes situaciones que te pueden provocar estrés y la manera de definir y solucionar dichas situaciones.

 

¿Cómo definir y mejorar las causas de mi estrés?

 

Soluciona tus problemas, conociendo sus causas y buscando la información correcta, antes de actuar. Busca la respuesta. Actúa y disfruta los resultados.

 

Autoconocimiento y bienestar:

  1. ¿Te estás preguntando, cómo puedo eliminar el estrés?

  2. ¿Qué puedo hacer para sentirme bien?

  3. ¿Cómo encontrar la causa de mi estrés?

 

El primer paso para sentirnos bien y resolver nuestros problemas es darnos cuenta de lo que nos sucede, de nuestras emociones y nuestros pensamientos. Aunque parece sencillo, no siempre lo es. Nuestros pensamientos son tan rápidos y automáticos, que con frecuencia no nos damos cuenta de ellos. No siempre reconocemos nuestros sentimientos. En ocasiones los negamos porque desde pequeños nos enseñan a reprimir algunos por "inaceptables" o "inadecuados" para los niños "buenos". O nos distanciamos e insensibilizamos ante ciertas emociones, porque queremos evitar el sufrimiento. Pero a la larga, el negarlos o evitarlos, causa mayores problemas. Es como tratar una infección o absceso, sólo con analgésicos para disminuir el dolor. Sólo si conocemos al enemigo con el que nos enfrentamos, podemos encontrar la manera de vencerlo.

 

El segundo paso, es analizar la situación y pensar en las diferentes opciones para resolverlo. El tercero es buscar información o ayuda, cuando es necesario. Y el cuarto es actuar, actuar y actuar, todas las veces que sea necesario. El resultado vale la pena. Todos podemos tener una vida mejor.

 

¿Qué hacer?

 

Revisa con cuidado el artículo sobre las diferentes situaciones que te pueden estar provocando estrés. Determina que áreas o aspectos son los que más te afectan en estos momentos.

 

Puedes hacerlo de diferentes maneras:

  • Registra tus actividades, horarios y personas con las que te relacionas.

  • Puedes hacerlo de manera general o escoge algún día que te hayas sentido estresado y revisa todo lo que hiciste durante ese día.

  • Hazlo por escrito.

  • Anota como te sentías en cada situación y con cada persona.

  • Si tuviste algún problema en especial, descríbelo.

  • Si te es posible, escribe lo que pensaste en los momentos en que te sentiste estresado o enojado.

 

Después de varios días, trata de leerlo como si estuvieras leyendo sobre otra persona y descubre que elementos hay en común.

  1. ¿Qué tan frecuentemente te enojaste o te sentiste triste, tenso, angustiado, etc.?

  2. ¿Con que personas te sientes mal o incómodo?

  3. ¿En qué lugares?

  4. ¿En qué situaciones?

 

Si te es difícil hacer esto último, pídele ayuda a alguien en quien confíes, pero acepta sus comentarios sin enojarte. No olvides que el estrés que se inicia en un área de tu vida puede repercutir en otras. Trata de detectar cual fue la causa inicial.

 

Otra opción es:

  • Escoge un momento en el que estés más o menos tranquilo.

  • Relájate utilizando alguna de las técnicas de relajación o respiración.

  • Con los ojos cerrados, imagínate en diferentes situaciones de tu vida diaria.

  • Observa en que momentos empiezas a estresarte o a enojarte.

  • ¿Qué recuerdos o qué personas te provocan estrés, enojo o malestar?

  • Anótalos.

 

Recuerda que el alcohol o la droga pueden hacer que te sientas bien de momento, pero no ayudan a solucionar los problemas. Los aumenta. Es sólo una manera de tratar de escapar de la situación, que te va a provocar nuevas dificultades. Analiza tus pensamientos para ver cómo influyen directamente en el estrés y estilos de pensamiento para analizar algunos de los errores en nuestro estilo de pensamiento, que nos dificultan encontrar la solución. ¿Has tratado de resolver un problema y no ha obtenido los resultados que deseabas? ¿Quizás es el momento de tratar de hacer algo diferente? De cambiar tu conducta y las soluciones que has intentado o de modificar tu actitud ante ellas. Es el momento. ¡Rectificar es de sabios!

por: Maraliz Cedeno

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