A menudos vemos como muchas relaciones se esfuman a causas de las infidelidades. Muchas parejas se apresuran a tener una relación sin amor, en ocasiones confunden el sentirse a gusto o comodo dentro de esa amistad y al ver una química piensan que están más conectados en el ámbito sentimental pasional. En ocasiones muchas de estas logran acoplarse y mantenerse en relación sentimental como parejas, pero en otras comienzan a deteriorarse porque la razon principal no era llegar a ser parejas. Y es ahi donde todo comienza a desboronares llegando a tener infidelidades que hubieran podido ser evitadas si como parejas nos sentamos a dialogar como personas adultas. Cosa que en muchos no lo hay, no sé porque el ser humano resuelve todo en peleas, gritos y faltas de respeto así mismo que no ven que al final son ellos los que siempre repetirán la misma historia una y otra vez. Cuando se descubre la infidelidad se genera odio hacia la persona que la comete y a la que probablemente no sabe lo que pasa. Muchas veces la tercera persona no tiene conocimiento de que exista una persona anterior ya que solo conocen lo que el otro le dice o le hace creer. Y en otras situaciones la tercera persona sí sabe que existe una relación, pero no les importa porque carecen de amor propio, respeto así mismo y autodestruyéndose. Hay un dicho que dice y cito ¨Lo mal quitado no prospera ni dura¨, cuando le hacemos daños a las personas sabiendo que, si ya tienen una relación sentimental con otra, eso malo que hacemos lo vemos en nuestros hijos por castigo digo yo castigo ¨divino o Karma¨ veremos como nuestros hijos toman las mismas malas decisiones porque mis padres así lo hicieron. O veremos como a nuestros hijos les va mal en sus relaciones porque es a ellos quienes les hacen el daño que en algún tiempo nos pareció bien para nosotros. Se siente tan feo que comiencen una relación sin haber terminado la anterior en ocasiones ni las terminan y siguen ahi destruyendo a la otra persona por placer como todo un narcisista. Seamos mejor persona para que todo nos vaya bien, hagamos las cosas desde el principio bien y no hacer lo que NO nos gustaría que nos hicieran. A continuación hablaremos sobre la infidelidad...
¿Qué es la infidelidad de pareja?
La infidelidad de pareja es la ruptura de una promesa de permanecer confiables el uno al otro, en relación de pareja, y esta promesa puede adquirir la forma de matrimonio, noviazgo o unión libre. La infidelidad es un abuso o mal uso de la confianza que se ha depositado el otro en el otro en una relación. Una infidelidad puede destruir una relación y a los individuos involucrados. Desolación, traición, confusión, tormento por celos, inseguridad y baja autoestima son los sentimientos que puede experimentar una pareja que ha sufrido de una deslealtad sexual o sentimental. En ocasiones, la infidelidad termina con la relación, y en otras las parejas son capaces de reparar la relación con sus propios medios o con la ayuda de un terapeuta de pareja, y muchas veces volviendo la relación más fuerte como resultado. En cualquiera de los dos casos, es importante que cada uno, por bienestar individual, trabaje para asimilar lo sucedido y reparar los daños ocasionados.
Causas: ¿qué provoca la infidelidad?
En ocasiones, podemos llegar a sentirnos defraudados, desilusionados, incluso engañados por nuestras parejas porque no cumplen o no satisfacen lo que entendemos como una vida plena y satisfactoria. De ese modo, podemos llegar a pensar que si nuestra esposa no puede hacer eso, entonces tenemos el derecho de encontrar a alguien más que lo haga, y debemos aprovechar la oportunidad mientras exista: puede ser una única oportunidad en la vida. Esto puede suceder tanto en un matrimonio en el que el esposo o esposa se dediquen a la felicidad del otro, tanto como en casos en que uno ignora al otro, o incluso abusa del otro. La única diferencia tal vez sea que en un caso es más fácil justificar las acciones de infidelidad, y en el otro será difícil manejar la culpa. La realidad es que no es difícil encontrarnos con personas que cumplen satisfactoriamente nuestras necesidades, sin embargo esto es peligroso cuando nuestras parejas no están haciendo bien ese trabajo. En el inicio, o cuando existe todavía el enamoramiento, podemos simplemente sacudirnos de esa sensación y seguir adelante. Pero cuando no amamos a nuestra pareja, podemos sentirnos confundidos respecto a por qué no tenemos ese sentimiento de satisfacción con nuestros esposos. Ahora bien, es crucial entender este sentimiento que aparece en cierta etapa de la relación, de desencanto, de cansancio por constantes diferencias, pues de la forma en que lidiemos con esto van a depender muchas cosas para la relación. Es importante señalar que prácticamente todas las parejas se enfrentan en algún momento a este reto, a este sentimiento de sentir que la relación no les está dando el máximo que buscan o que merecen, por lo que pueden sentir cierto sentimiento de estar perdiendo algo, de estar incluso siendo engañados. "No es la persona con la que me casé", "Antes, de novios, él/ella no era así..." etc. Este sentimiento de abandono, de ser ignorados, o relegados a un segundo o tercer lugar de importancia en la vida de la pareja, es decir de la persona más importante, si no se maneja adecuadamente, puede ocasionar serios daños. Aquí tenemos que entender las razones por las que existe una tendencia en todas las relaciones a que aparezca, en mayor o menor grado, ese sentimiento. La razón se debe a que no todo en la relación es positivo, no todo tiene que ver con encanto, belleza, inteligencia, habilidades y otros factores que hacen que dos personas sientan atracción una de la otra y construyan una relación. También hay razones negativas y por decirlo así oscuras: también por razones negativas dos personas se atraen y se unen, y estos factores tienen que ver con heridas abiertas (de las que no estamos conscientes), con problemas no resueltos que viene cada uno arrastrando de su propio pasado y de su historia personal. La realidad es que muchas veces nuestra pareja, a través de la manera en que ambos han decidido llevar la relación, a pesar de ser la persona que más amamos y elegimos para vivir una vida juntos, hace que aparezca en nosotros un malestar muy intenso y que a simple vista no podemos explicarnos (por ejemplo, este sentirse abandonados, ignorados, etc.). Precisamente, lo que sucede es que, por la misma intimidad y vulnerabilidad que caracterizan una relación, nuestra pareja va a tender a tocarnos y hasta golpearnos en esas heridas abiertas que traemos... y que desconocemos que traemos. Esto necesariamente nos generará un malestar muy desagradable, que probablemente (en la medida en que no sospechamos de la herida abierta) responsabilicemos a nuestra pareja por ese dolor. En la medida en que no sepamos que tenemos una herida, en el momento en que un roce o el simple contacto nos ocasione dolor, vamos a tender a culpar a la persona que nos roza o nos toca; que si bien mi pareja está siendo un factor que genera este dolor, de ninguna manera es su causa (mi pareja golpeó mi piel ya herida, no tomó un cuchillo y abrió la herida). En otras palabras, tendemos a tomarnos personal muchas de las dificultades que surgen en una relación, y en la medida en que las tomamos personal nos vamos distanciando de nuestra pareja, pues la sentimos cada vez más como nuestro enemigo, como alguien que nos está haciendo perder algo, como alguien que nos hace trampa. Es significativo mencionar aquí un ejemplo de la vida real.
Consecuencias de la infidelidad
Una persona que es víctima de una infidelidad puede experimentar sentimientos de abandono, traición, enojo, se puede sentir usada o burlada. Una infidelidad no puede separarse del conocimiento pleno de la persona infiel del inmenso dolor que ocasionarán sus acciones en el momento en que sean descubiertas. Refleja por tanto una desconsideración gratuita hacia los sentimientos de alguien que ha prometido apreciar y proteger de por vida. La primera reacción de la mayoría de las parejas, después de descubrir la infidelidad de su pareja, es terminar con la relación. A la mayoría de las personas les resulta difícil imaginar tener nuevamente una relación normal después de tal violación de confianza. La sola imagen del esposo o la esposa teniendo relaciones sexuales en los brazos de un amante, es perturbadora y hace difícil evitar el surgimiento del resentimiento. Sorprendentemente, la mayoría de los casos la infidelidad no conduce al divorcio. De hecho, la mayoría de las parejas se esfuerzan por reconciliarse, y usualmente tienen éxito. Sin embargo, a pesar de una reconciliación aparentemente exitosa, el resentimiento puede reaparecer y la pareja puede recaer eventualmente. La razón principal para trabajar a fondo y en detalle la situación crisis que se vive después de la infidelidad, es para evitar lo más posible que el recuerdo del engaño aceche a la pareja por décadas. La terapia de pareja puede ayudar a todo esto. Ambos esposos tienen que ser pacientes, la pareja infiel tiene que darle la oportunidad a su pareja de superar su resentimiento, y la pareja engañada tiene que trabajar en darle nuevamente un voto de confianza a su cónyuge (de lo contrario, qué caso tendría continuar las vidas juntos).
¿Quiénes están expuestos al riesgo de una infidelidad?
La realidad es que la infidelidad es un riesgo al que todos estamos expuestos, por lo que conviene no cerrar los ojos a la posibilidad. No se trata exactamente de desconfiar de la pareja, pero tampoco de "confiar ciegamente". Confiar ciegamente es una actitud poco activa, que tiende a desactivar una actitud de alerta que siempre es saludable (un poco como los animales, que siempre están al acecho, cuidando sus espaldas incluso cuando beben agua). Estar alerta no debe confundirse con desconfiar, ni con los celos infundados, sino con simplemente no pensar que la infidelidad es algo que nunca podría ocurrirle a uno.Existen maneras insospechadas con las que abonamos sin darnos cuenta, involuntaria e inconscientemente el terreno de la infidelidad. Forma parte del amor, de construir y cuidar una relación el trabajar para elevar cada vez más el muro que deja fuera la posibilidad de la infidelidad. Es un gran error pensar que la fidelidad puede darse sola, sin esfuerzo; por el contrario, es algo que cada uno en la pareja y en pareja debe conquistar. Una relación importante es una invitación a que por fin podamos apoyarnos o recargarnos uno en el otro. Pero no porque haya encontrado a alguien en quien apoyarme y descansar, voy a dejar caer todo mi peso encima suyo, como si se tratara de una prueba de amor con la que pretenderíamos comprobar qué tanto nos ama. Apoyarnos así en una pareja es olvidar que no es perfecta, que puede incurrir en el error. Y no solo mi pareja, sino también yo, y en general el ser humano. Cabe incurrir en el error, cabe que en una relación las cosas se compliquen a tal punto que uno de los dos termine siendo orillado a la impotencia, y actúe desde su impotencia o debilidad (lo cual nunca es favorable para la relación). Esto no significa que todos estamos destinados a la infidelidad. Significa que la infidelidad es humana, y que no se lo debemos dejar a la suerte el que nos pase o no nos pase, sino más bien debemos trabajar para proteger el matrimonio al no subestimar una amenaza que ha estado presente, de distintas formas, en toda la historia del hombre.
¿Una persona infiel puede volverse fiel?
Evidentemente, sí. Esto no significa que no sigan existiendo riesgos tanto para la persona que ha sido infiel como para la que no. La infidelidad es causada en esencia por un mal manejo de las dificultades que se presentan normalmente en cualquier relación. Está marcada en la persona infiel por una característica sobresaliente de un sentimiento de no recibir la satisfacción que él o ella espera de su pareja. Siente que la relación lo está haciendo perder algo, por lo que ve la infidelidad como una oportunidad. El gran reto para superar una infidelidad es ser capaces de entender y experimentar desde la vivencia, que en la infidelidad no hay ninguna ganancia, sino solo pérdida: perdemos en primer lugar la oportunidad de tratarnos a nosotros mismos como individuos dignos de confianza.
¿Es necesario hablar de los detalles?
Todos los días me pide que le diga detalles de cuándo, dónde, cómo, por qué de mi infidelidad... ¿qué hacer? El daño que sufre una relación a causa de una infidelidad es muy grande, sin embargo, puede repararse. Lo que se daña principalmente es la confianza, y con esto nos referimos a uno de los pilares fundamentales de una relación. Es decir, que una infidelidad genera una inestabilidad tan grande que impide que se mantengan en pie las cosas a las que estamos acostumbrados en la relación. Es inevitable: es inevitable que la persona que sufre de una infidelidad se haga constantemente muchos tipos de pregunta.
¿Por qué la necesidad de saber es tan fuerte?
El golpe de la infidelidad desacomoda un sinnúmero de cosas en la vida emocional de la persona; lo que antes estaba seguro, ya no lo está: ¿me quiere, me desea?; ¿prefiere realmente a otra persona? ¿todo lo que me ha prometido y que me ha dado tranquilidad, era falso? De repente, el suelo sobre el que descansaba el futuro se agrieta, y esta incertidumbre respecto al futuro genera mucha angustia y ansiedad. Esto ocasiona inevitablemente que surjan de manera difícil de controlar muchas preguntas a modo de que se pueda entender de un nuevo modo lo que está perdiendo sentido. De hecho, estas preguntas dan cierto control de la situación a la persona, y en este sentido es importante que la persona que fue infiel escuche estas preguntas e intente ser sincero con su pareja. Las preguntas son un intento de revisar, de revisitar incontables momentos de la vida en pareja, y volverlos a ver ahora desde un nuevo punto de vista, de modo que podamos encontrar una lógica al pasado y al futuro en función de lo que se está viviendo y sufriendo en el presente. Es una manera de revisar minuciosamente lo que está roto en el interior de la vida emocional, y tratar (no siempre con éxito) de verlo de tal manera que pueda volver a funcionar y podamos continuar (como antes). No es en vano que surge esta necesidad en la persona engañada de formular tantas preguntas, y es importante que la persona que incurrió en la infidelidad la acompañe en la medida de lo posible. Para esto, un terapeuta puede ayudar a definir los límites de estos intercambios, promoviendo en la persona que hace preguntas que busque la manera de extraer de ellas algo favorable para la relación, que le ayude a mirar más tranquilamente hacia el futuro, y a la persona que escucha estas preguntas, el terapeuta le ayuda a controlar la frustración y la impaciencia que puede generar escuchar todos los días los mismos reclamos. Es importante que ambos cuiden que estas preguntas no se queden atrapadas en resentimiento.
La infidelidad
Una de las situaciones más graves que puede afrontar una pareja es la infidelidad de uno de sus miembros. Esta infidelidad consiste en una relación afectuosa o sentimental con una persona distinta de la pareja habitual. En estos casos, se produce una ruptura de la confianza entre ambas partes; sin esta confianza mutua, que es uno de los pilares básicos de cualquier relación sentimental, la pareja queda severamente dañada. El propio concepto de infidelidad es de difícil precisión, ya que no necesariamente implica tener relaciones sexuales con otra persona. Puesto que la confianza es una cuestión muy subjetiva, cada individuo puede considerar como infidelidad algo distinto. En cualquier caso, este es uno de los motivos más frecuentes de ruptura; según diversos estudios, solo el 50% de las parejas en las que ha habido infidelidad por alguna de sus partes, consiguen reponerse y salvar la relación. Por otro lado, las propias percepciones sobre qué es infidelidad y qué no varían mucho en función de si se atribuyen a uno mismo o a la pareja. En este sentido, se han realizado estudios que demuestran cómo cambiamos nuestra percepción en función quien comete la infidelidad. Así, comportamientos que pueden considerarse inocentes cuando los hace uno mismo, son entendidos como inaceptables si los hace la pareja. Precisamente debido a la dificultad a la hora de establecer qué es infidelidad y qué no, lo más adecuado suele ser hablarlo y consensuarlo previamente. En la medida en la que se establezca un diálogo claro y honesto, se crearán unas normas comúnmente aceptadas. Este tipo de acción ayudará a evitar malentendidos y a garantizar el compromiso de ambos miembros de la pareja.
¿Cuáles son las causas que pueden dar lugar a la infidelidad?
Son muchas las razones que pueden hacer que una persona sea infiel con su pareja. La monotonía, la falta de deseo sexual o la necesidad de sentirse deseado son algunas de las causas más comunes; ello no significa sin embargo que sean las únicas, por lo que intentar hacer un listado cerrado sería inútil. En cualquier caso, los motivos que llevan a la infidelidad son iguales en hombres y en mujeres; esto puede chocar con algunas ideas preconcebidas, aunque se ha demostrado ampliamente en múltiples investigaciones.
Así, las causas más frecuentes son las siguientes:
Motivos más comunes de infidelidad
- Nuca se ha tenido la intención de ser fiel. Algunas personas simplemente no creen en la monogamia. El hecho de que tengan pareja no implica que pretendan dejar de tener relaciones con otras personas.
- Insatisfacción con la pareja. Esta insatisfacción puede ser sentimental, sexual, de atención o de cualquier otro tipo. Ante esta sensación de no ser cuidado por la pareja, muchas veces se buscan relaciones con terceras personas.
- Creer que ya no hay amor. Muchas veces, como consecuencia de la disminución del deseo y de la actividad sexual. Este proceso es natural en todas las parejas, pero a veces lleva a interpretar que la relación se ha roto.
- Buscar una alternativa a la actual pareja. Ya se sabe que se quiere abandonar a la actual pareja, pero se busca tener a alguien en la recámara. No se quiere romper la actual relación sin tener la otra aún asegurada.
- Sensación de inseguridad personal. Se puede dar si la persona se siente más fea que su pareja, menos atractiva, menos inteligente, etc. Aquí la infidelidad sirve como forma de reafirmación personal, al sentirse que se está “en el mercado”.
- Monotonía en la relación. Esto puede suceder incluso si la relación es valorada positivamente en su conjunto. Aquí, muchas veces se trata simplemente de la necesidad de buscar algún aliciente personal.
- Revancha. A veces, se es infiel como reacción a alguna afrenta que se ha sufrido por parte de la pareja. Aquí la infidelidad es una forma de venganza, en la que desquitarse por el trato injusto que se ha recibido.
- Inestabilidad emocional. Algunas personas simplemente son infieles debido a que tienen un patrón de personalidad inestable. Los individuos con traumas infantiles o que han sufrido abusos en su infancia tienen mayor propensión a ser infieles.
¿Cuáles son las principales señales de alarma de que puede existir infidelidad?
Detectar una infidelidad puede ser difícil, aunque existen indicios que pueden dar lugar a sospechas. Al fin y al cabo, mantener una relación paralela en secreto es también complejo, por lo que es improbable que se pueda ocultar por completo que se está manteniendo un idilio con una tercera persona.
Por ello, aunque se oculten las pruebas más evidentes, siempre quedan pequeñas señales que pueden ser significativas. Algunas de estas pistas son cambios sutiles en actitudes o comportamientos cotidianos de la pareja como, por ejemplo:
- Cambios en las rutinas diarias.
- Estado de ánimo alterado, propensión a iniciar discusiones.
- Aislamiento emocional y falta de comunicación.
- Interés por cuestiones que antes no llamaban su atención, o gustos diferentes (por ejemplo, en música, opiniones políticas, literatura, etc.)
- Falta de transparencia, no permitir acceder al teléfono o al ordenador propios.
- Mantener un exceso de privacidad, por ejemplo saliendo de la habitación para hablar por teléfono.
- Reacción negativa de la pareja cuando se la visita de manera imprevista.
- Hablar frecuentemente de una misma persona, incluso si es de manera negativa.
- Gastos fuera de lo normal en tarjetas de crédito, por ejemplo, en restaurantes, hoteles o joyería.
- Creación de cuentas de correo o líneas de teléfono adicionales, o cambio de contraseñas de las que ya tiene.
- Cambio de actitud de los amigos de tu pareja hacia ti.
- Tu pareja comienza a hacerte regalos sin motivo aparente.
- Se saca frecuentemente como tema de conversación una eventual finalización de la relación.
- Nerviosismo o incoherencia en las explicaciones ante preguntas de dónde ha estado o qué ha hecho.
- Actitud defensiva o intento de desviar el tema si se le pregunta con quién ha estado o qué ha hecho.
- Disminución del deseo o de la actividad sexual.
- Cambio en el olor corporal, por ejemplo, a perfumes, colonias o lociones.
¿Existen distintos tipos de infidelidad?
No todas las infidelidades son iguales, ni por su gravedad ni por la manera en la que tienen lugar; sin embargo, todas tienen algo en común: desde el momento en que se producen, el vínculo de pareja queda dañada. La confianza entre ambos miembros se rompe, y el matrimonio o noviazgo entra en una nueva fase.
No obstante, este quebranto de la confianza será mayor o menor en función de cómo haya sido la infidelidad. Por ello, merece la pena comprender que posibles infidelidades existen y qué implicaciones tiene cada una de ellas. Así, cabe distinguir las infidelidades en función de distintos criterios, dependiendo de cómo se produzcan:
En función de la intencionalidad
- Infidelidad directa o intencionada. En estos casos hablamos de aquellas infidelidades que se producen de manera deliberada, planificada e intencionadamente. El infiel tiene una clara intención de engañar a su pareja, y actúa conscientemente a tal fin.
- Infidelidad indirecta o inintencionada. Este supuesto se produce cuando no existe una intencionalidad previa de ser infiel. La infidelidad puede aparecer de manera repentina o accidental, sin que haya existido premeditación al respecto.
En función de su naturaleza
- Infidelidad sexual. Este tipo de infidelidades se dan cuando tienen lugar relaciones sexuales, incluso si no llega a haber penetración. Las relaciones sexuales pueden adoptar muchas formas, pero en cualquier caso implican un contacto físico íntimo.
- Infidelidad no sexual. Aquí no existe contacto sexual entre los infieles, pero pueden producirse sentimientos o fantasías en su lugar. Este concepto es importante, ya que también puede considerarse infidelidad el establecimiento de relaciones que no impliquen sexo.
En función del medio en que se realizan
- Online o virtual. Cada vez más, derivado de las nuevas tecnologías, existen relaciones virtuales en la que las partes no se conocen físicamente. Puesto que como ya hemos explicado el sexo no es un requisito imprescindible para que haya infidelidad, existen relaciones infieles que se desarrollan en un entorno puramente virtual.
- Física. A diferencia de las relaciones virtuales, aquí hablamos de aquellos supuestos donde los infieles coinciden presencialmente. Igualmente, pueden existir infidelidades físicas sin que se produzcan relaciones sexuales.
En función de sus implicaciones emocionales
- Con involucración emocional. Frecuentemente las infidelidades dan lugar a una conexión emocional entre los infieles. Esto implica el establecimiento de un vínculo afectivo fuera de la pareja habitual.
- Por impulso. Muchas veces, la infidelidad se produce simplemente para satisfacer deseos físicos o de otro tipo, pero sin establecer vínculos emocionales. Sería el caso de individuos que son infieles por gusto al sexo o simplemente para sentirse deseados, pero que no sienten amor hacia las personas con quienes comenten la infidelidad.
En función de los motivos que la originan
- Sustitutiva. En ocasiones la infidelidad se produce como forma de suplir carencias que existen en la relación propia; aquí, el infiel intenta conseguir el sexo, afecto o atención que no encuentra en su pareja.
- Hedonista. En estos casos, el infiel no actúa movido por una carencia de su relación, sino simplemente porque le apetece; no podría por tanto decirse que falta algo en su pareja que motive la infidelidad.
- Por adicción. Algunas personas sencillamente no pueden controlar sus impulsos, sean estos sexuales o no. A diferencia de los dos casos anteriores, ni existen carencias en la relación que den lugar a la infidelidad, ni el infiel busca deliberadamente su disfrute, sino que más bien no puede evitarlo. Sería el caso, por ejemplo, de los adictos al sexo.
- De salida. Por último, hay personas que utilizan la infidelidad como forma de terminar con una relación que ya no desean. Esto a veces se da por miedo a encontrase solos una vez que su relación termine, o bien para apoyarse en alguien que les ayude a cortar con su actual pareja.
¿Cómo se pueden tratar los problemas de pareja debidos a infidelidad?
Frecuentemente, como consecuencia de una infidelidad, las parejas optan por poner fin a su matrimonio o noviazgo. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así y, de hecho, muchas veces no lo es. El aspecto más importante que se debe valorar es si se desea seguir apostando por esa relación; de ser así, la infidelidad puede llegar incluso a ser un elemento que de una nueva perspectiva a la pareja y que fortalezca su vínculo. En caso de querer superar la infidelidad y apostar por mantener la relación, tampoco existe una única manera de hacerlo. Cómo proceder dependerá de cada persona, del tipo de relación que mantiene y de cómo haya sido la infidelidad; evidentemente, en un aspecto tan personal y que atañe de manera tan directa a las emociones individuales, lo más importante es conocer las circunstancias concretas que se han producido y buscar el modo más adecuado de poner solución al problema. Muy frecuentemente, las parejas que pasan por este proceso no tienen la fuerza o el conocimiento para hacerlo solas. Por ello, es habitual que acudan a terapia de pareja, donde un psicólogo especializado les orientará sobre su situación. Aquí suelen aparecer dificultades adicionales, como la desconfianza por parte de la persona que fue engañada, las conductas de control, la sensación de humillación o las emociones heridas. La terapia puede ayudar a la pareja a superar esta situación, facilitando a quien se ha sentido engañado a manejar sus emociones y conductas, y al infiel a adaptarse a las nuevas exigencias de su pareja y a evitar futuras infidelidades. Así, se puede restaurar la confianza en la relación, y se asientan las bases para su buen desarrollo futuro.
por: Maraliz Cedeno
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