Contrario a lo que muchas personas puedan pensar, la baja autoestima es algo que afecta también a muchos hombres, con la diferencia de que los hombres no manifiestan con facilidad sus emociones debido a muchas creencias, entre esas que la manifestación emocional es un comportamiento netamente femenino. Y nada más lejos de la realidad, como seres humanos que somos, las emociones se sienten con la misma o más fuerza en cualquiera de los sexos, eso depende de la forma de ser de cada quien, independientemente de que sea hombre o mujer, la diferencia radica en la forma de gestionarla. De hecho, muchos hombres se ven prácticamente en la obligación de callar por temor a ser juzgados porque corren el riesgo de que si se manifiestan emocionalmente pueden perder su varonilidad, ya que el sólo hecho de hablar es una conducta más femenina que masculina. Los hombres suelen ser callados y es precisamente donde está su encanto, para comprender a un hombre es importante observarlo para traducir su lenguaje no verbal y las mujeres somos especialistas en eso, parimos y criamos a seres humanos que en principio no hablan, la naturaleza es sabia, pero cuando una mujer esta desconectada de su instinto, este lenguaje es imperceptible. imperceptible. Es imposible comparar el comportamiento femenino y el masculino, funcionan de forma diferente por instinto natural; de la misma manera que es imposible comparar el comportamiento de un león con el de una jirafa, pero el hecho de que los hombres sean más callados en términos generales no significa que no sientan y que no sufran. Las cifras están ahí, desafortunadamente se suicidan más hombres que mujeres y eso no es casualidad, es una realidad. Son muchos los hombres bonitos, hombres emocionales, hombres llenos de amor y con ganas de ser amados y de ser escuchados y sobre todo comprendidos. Hombres como tú que se preocupan por leer este post, que te resuena y que te llega al corazón. Recuerda que no tienes que demostrar nada, no debes mantener las formas, sólo tienes que saber en quién depositar tus tesoros más escondidos. Porque sólo una mujer madre, compañera, amiga, hermana sabia y poderosa, sabe que también eres un ser frágil, te respeta, te valora, te comprende y sobre todo no te juzga, ni nunca te juzgará por desnudar tus emociones ante ella. Por eso cuando un hombre encuentra ese refugio infinito en una mujer sabia, de esa mujer no se regresa.
Elementos de la autoestima masculina
Son diversos los elementos que conforman la llamada masculinidad, de acuerdo con la psicóloga clínica; no obstante, cuando alguno de éstos pierde su valor, es dañado o puesto en juicio, puede generarse entonces la baja autoestima.
Entre ellos:
1. Éxito. Para el hombre, no es suficiente con tener lo que desea. Es necesario que sus logros sean reconocidos por los demás.
2. Dinero. El dinero no sólo es importante para el hombre, por lo que puede adquirir, sino porque representa de una manera, clara y tangible, su éxito. Las adquisiciones son un símbolo de ello.
3. Poder. Mientras mayor sea el control sobre las cosas y lo demás, más se reafirma su estima, además de su concepto de fuerza y capacidad. La falta de control, por el contrario, es símbolo de inseguridad y debilidad.
4. Inteligencia. Los logros con base en la inteligencia, destreza mental o rendimiento académico demuestran la capacidad de un hombre. Es un elemento clave dado que algunos hombres tienden a compararse con el resto, y si no salen triunfadores, padecen baja autoestima.
5. Desempeño sexual. La sexualidad es el principal o uno de los elementos más importantes que representa la hombría y, por lo tanto, el valor de un hombre como tal. Las disfunciones sexuales, inseguridad y pobre rendimiento dañan la autoestima de un hombre considerablemente.
6. Apariencia física. Los actuales estereotipos, respecto a la masculinidad y físico, para muchos hombres pueden ser inalcanzables o generar conductas y cambios de personalidad negativos, lo que a la postre, causa baja autoestima.
Para evitar la autoestima baja, es importante que un hombre aprenda a conocer a sí mismo, sus fortalezas y debilidades, así como sus gustos y metas. De esta manera será más capaz de lograr lo que desea en la vida (en todos los sentidos) y adquirirá mayor confianza y seguridad.
La autoestima en el hombre
La autoestima del hombre depende, principalmente, de factores externos y debido a factores culturales, puede disminuir con mayor facilidad que la de la mujer, ante los problemas o errores de la vida diaria. Formamos nuestra auto imagen a partir de los mensajes que recibimos a lo largo de toda nuestra vida. Esto sucede desde el momento en que nacemos. Sin embargo, dichos mensajes no eran el reflejo de nuestra forma de ser. Estaban determinados por: Las características personales de la gente importante para nosotros, sus gustos y valores. su capacidad para sentir y demostrar amor y los valores y costumbres de la sociedad, en esos momentos. En un principio fueron mensajes verbales (palabras) y no verbales (gestos, tonos de voz, etc.) de la gente que nos cuidaba. Después se agregaron los de otras personas: amigos, maestros, etc. Finalmente, creímos en ellos y los hicimos propios, formando parte de nuestro diálogo interno. Obviamente no teníamos ni la edad, ni la capacidad para cuestionarlos. En casi todos los grupos sociales, los hombres y las mujeres reciben mensajes diferentes. Lo que se valora y considera importante para el hombre, puede no serlo para la mujer y viceversa. Por eso la autoestima del hombre, se relaciona con algunos aspectos diferentes a los de la mujer. La cultura establece que el hombre debe ser fuerte, capaz, seguro, etc. y la mayoría de la gente, hombres y mujeres, lo creen. Estas creencias aprendidas por todos nosotros provocan que el sexo masculino no se dé cuenta o niegue, sus dificultades, inseguridades, fracasos, sentimientos y cualquier elemento que indique una autoestima baja.
Para el hombre, algunos de los elementos principales asociados a su autoestima son: Éxito, dinero, poder, inteligencia y/o logros académicos, desempeño sexual, apariencia física.
Éxito
- Para el hombre, no es suficiente con tener lo que desea. Es necesario que sus logros sean reconocidos por los demás. Desde pequeños, nos enseñan a preocuparnos por la opinión y reconocimiento de la gente.
- Frases como: "Pórtate bien, porque todos te están viendo" ¡"Qué va a pensar... de ti"! Son sólo un pequeño ejemplo, de cómo aprendimos a darle una importancia exagerada a la opinión de los demás. Además, nos enseñaron a compararnos constantemente con otros niños. Desde que nacimos, nuestros padres y familiares estaban más contentos con nuestro peso, altura, momento de caminar, etc., si en la comparación con otros niños, "salíamos ganando". No podemos culparlos por eso. Así aprendieron ellos a funcionar en esta cultura. Así lo hacemos nosotros. Si a lo anterior, le agregamos que el hombre es competitivo, podemos entender por qué el reconocimiento de su éxito es tan importante. regresar a los elementos.
Dinero
- El dinero no sólo es importante para el hombre, por lo que puede adquirir con él. También lo es, porque representa de una manera, clara y tangible, su éxito. Un hombre en un coche importado o con un reloj muy caro, provoca exclamaciones como: "Se ve que es muy rico y/o importante y que ha triunfado en la vida". Las cosas que se compran con dinero son consideradas como un símbolo de nuestros logros. regresar a los elementos.
Poder
- Dado que el hombre “debe” ser fuerte y capaz, mientras más poder o control tiene sobre los demás, mejor se siente. Además, la sensación de control le evita, la angustia que se produce ante situaciones en las que no podemos hacer nada o no sabemos cómo solucionar. Esta angustia y las conductas que la acompañan, dan una imagen de inseguridad, debilidad o vulnerabilidad, que el hombre no se puede permitir, porque va en contra de lo que “significa” ser hombre. regresar a los elementos. Inteligencia y logros académicos.
La mayor parte de los hombres consideran importantes los mismos aspectos: dinero, poder, sexualidad, etc. Sin embargo, existen diferencias entre ellos. Para algunos el dinero puede ser más importante que el aspecto físico, el grado de conocimientos o inteligencia y para otros puede ser al revés. Por lo tanto, cada uno se compara, principalmente, con los aspectos que para él son primordiales. La inteligencia y los logros intelectuales, títulos profesionales, etc. son una muestra tangible de la capacidad del hombre. Para aquellas personas que le dan mayor importancia al aspecto intelectual, este elemento básico para elevar o disminuir su autoestima. regresar a los elementos.
Sexualidad.
- Para el hombre, el desempeño sexual es el principal o uno de los elementos más importantes que representa su hombría y por lo tanto, su valor como tal. En este aspecto, su autoestima está muy ligada a: Sentirse exitoso en su desempeño y que éste sea reconocido por su pareja, atraer a una gran cantidad de mujeres y/o interesarle a una mujer o tener una pareja, que es deseada o admirada por otros hombres. En el área sexual, algunos de los problemas que afectan su autoestima son: La eyaculación precoz, es decir, llegar al orgasmo demasiado rápido, dificultad para tener o mantener una erección que le permita tener una relación sexual, la pérdida de la erección durante la relación. regresar a los elementos.
Apariencia
- El aspecto siempre ha sido importante para el ser humano. Sin embargo, el modelo de cuerpo físico que predomina actualmente en nuestra sociedad, es inalcanzable para la mayoría de la gente. El hombre no sólo debe ser fuerte y delgado, pero con sus músculos bien desarrollados. Este modelo no solo afecta la autoestima de quien genéticamente no puede alcanzarlo, sino que provoca conductas peligrosas como: Utilizar esteroides, ejercitarse en exceso. regresar al índice.
¿Qué hacer?
Son tantos los aspectos relacionados con la autoestima del hombre, que casi todos tienen una autoestima baja en algún área. Mientras más áreas y mayor su inseguridad en las mismas, menos probabilidades de lograr sus metas, aunque tenga la capacidad necesaria. Recuerda que la autoestima es el resultado de lo que aprendimos en nuestra niñez. Por lo tanto, no te sientas mal ante tus errores, ni culpes a los demás. La culpa es una pérdida de tiempo y una emoción muy desgastante. Es importante entender los diferentes aspectos relacionados con la autoestima.
¿Qué es la autoestima?
La autoestima es un constructo complejo, en el que varios elementos y dimensiones se interconectan. Para entender cuáles son tales componentes, primero debemos entender qué es la autoestima exactamente. Podemos definir a la autoestima como el modo en el que las personas nos valoramos a nosotras mismas, tomando como referencia cuál debería ser nuestro “yo” ideal. Si consideramos que estamos muy cerca de tal “yo”, que nuestra autoestima será alta, mientras que, si está muy alejado de ese supuesto ideal, lo más probable es que tengamos la autoestima por los suelos. Autoestima y autoconcepto tienen mucha relación. Este segundo hace referencia al conjunto de ideas y creencias que componen nuestro concepto de “yo”, misma ideas que influyen en nuestra autoestima añadiéndoles una carga emocional y moral. En función de cómo nos veamos y si esa visión la consideramos positiva o no, estaremos más o menos satisfechos con lo que creemos que somos. La autoestima se puede ver como la consecuencia de diferentes procesos psicológicos, los cuales pueden suponer una amenaza o una oportunidad para nuestro bienestar psicológico. También puede ser esta misma autoestima la causa de otros fenómenos psicológicos, con lo cual podemos decir que la autoestima es tanto causa como efecto de nuestro bienestar emocional, autoconcepto y adaptabilidad a nuestro entorno. Esto lo podemos entender pensando en un paciente con depresión mayor. Quienes padecen este trastorno suelen presentar una muy baja autoestima, compuesta por creencias y sensaciones negativas acerca cómo se ve el paciente. Una persona que no tiene una buena opinión de sí misma no se atreverá a probar cosas nuevas, tendrá miedo de tomar riesgos y no querrá interactuar con otras personas al verse como menos válida que el resto de la sociedad. Todo esto puede contribuir a su aislamiento y empeoramiento del trastorno.
Cabe decir, igualmente, que no todos los problemas relacionados con la autoestima son debidos a tenerla demasiado baja. Tener demasiado inflada la autoestima también puede ser un problema, algo que se da en algunos trastornos como por ejemplo el trastorno bipolar cuando se está en fase maníaca o en ciertos trastornos de la personalidad, como por ejemplo el trastorno narcisista. Uno de los objetivos de la psicoterapia es conseguir que las personas sepan mantener una autoestima equilibrada, bien ajustada a la realidad. Todos tenemos nuestras limitaciones, pero también tenemos fortalezas que albergan nuestro verdadero potencial. Nadie es perfecto, pero tampoco es un completo fracaso. Sea cual sea la visión que tiene el paciente de sí mismo, la psicoterapia ayuda a las personas a valorarse, ver que son capaces de muchas cosas y entender que todo el mundo tiene debilidades. Teniendo en cuenta todo esto, es fundamental que todos los psicólogos en su práctica clínica conozcan cuáles son los componentes de la autoestima, además de varias de sus dimensiones. Estas las vamos a ver en profundidad a continuación.
Los 4 principales componentes de la autoestima
Estos son los cuatro componentes psicológicos que se considera que dan lugar a la autoestima.
1. Procesos perceptivos
- Todo proceso mental está conectado al flujo de información que nos llega a través de nuestros sentidos. Nuestro mundo interno es el resultado de los estímulos que recibimos de nuestro entorno y, como parte de ese mundo psicológico, también tenemos a la autoestima. Se podría decir que la materia prima de este fenómeno psicológico son los procesos perceptivos, todo lo que nuestras células y órganos sensoriales captan del entorno y que envían la información al cerebro en señales nerviosas.
2. Autoconcepto
- El autoconcepto es la descripción de nosotros mismos compuesta por ideas, pensamientos y creencias que tenemos archivadas en nuestra mente. Es una definición de nuestra persona, nuestro concepto de “Yo” con todas sus facetas. Este componente de la autoestima se conforma a partir de la combinación entre la información sensorial que nos llega del entorno y la interpretación que hacemos de la misma a partir de otros pensamientos, ideas y creencias también presentes en el autoconcepto. Es decir, se retroalimenta a sí mismo, pero tomando como materia prima nueva información que induce a algunos cambios en la forma en cómo nos vemos a medida que va pasando el tiempo.
3. Carga emocional
- La carga emocional es el conjunto de emociones asociadas a todo lo que nos pase por la cabeza. En este caso, hablamos de todas esas emociones relacionadas con nuestra idea del “Yo”. Son estas emociones las que nos llevan a sentirnos bien o mal con lo que creemos que somos y, a la vez, nos pueden servir como motivación, haciéndonos adoptar una determinada postura ante un reto. Igualmente, cabe decir que es difícil discernir entre la carga emocional y el autoconcepto a la hora de hablar de la autoestima. Esto es debido a que nuestras emociones y nuestras ideas sobre nosotros mismos son fenómenos que se dan a la vez e interactúan entre sí.
4. Referentes
- Como último componente de la autoestima tenemos los referentes. La autoestima de cada uno siempre estará construida teniendo en cuenta ciertos aspectos de nuestro entorno sociocultural, especialmente los círculos sociales más cercanos a los que nos vemos expuestos. Familia, amigos, compañeros de clase e, incluso, celebridades de la tele influyen en nuestra autoestima, sirviéndonos como modelos de aquello que queremos ser, además de valorarnos más positiva o negativamente según lo que haya en nuestro entorno. Por ejemplo, si somos el chico de la clase de gimnasia con menos musculatura, esto probablemente nos haga sentirnos mal. En cambio, si somos la chica más lista de nuestro club de ajedrez, probablemente nos valoremos muy bien en este aspecto. Todas las personas con las que interactuamos y la forma en que creemos que son mejores o peores que nosotros influye en nosotros mismos y cómo nos sentimos ante aquellas metas que alcanzamos. Añadido a esto, a partir de la interacción con otras personas nos vamos creando la imagen ideal de nuestro “yo”, la cual puede coincidir o no con cómo es una persona que conocemos. Es en función de lo cerca o lo lejos que consideremos que estamos de ese “yo” ideal lo que hará que nuestra autoestima sea más alta o más baja.
Dimensiones de la autoestima
Si bien acabamos de ver los principales componentes de la autoestima, hay quienes prefieren hablar de dimensiones al hablar de este constructo psicológico. En realidad, estas dimensiones se pueden considerar como homólogas a los componentes de los que acabamos de hablar, aunque tienen algunos matices que veremos a continuación.
1. Dimensión cognitiva
- La dimensión cognitiva tiene que ver con todo lo que tenga que ver con los pensamientos de la persona sobre sí misma y los procesos mentales que dan lugar a los mismos, incluyéndose también la autoimagen. Tiene que ver con cómo se ve la persona a sí misma obviando las emociones que tenga de sí misma. Se correspondería con el autoconcepto.
2. Dimensión afectiva
- La dimensión afectiva se relacionaría con la carga emocional que hemos visto en la clasificación anterior. Como su nombre sugiere, se trata de la dimensión de la autoestima puramente emocional y englobaría las reacciones emocionales a las ideas que tiene sobre sí misma: tristeza, frustración, ira, alegría, orgullo y satisfacción… cualquiera de las emociones que pueda sentir la persona con respecto a su valía.
3. Dimensión comportamental
- Por último, tenemos la dimensión comportamental de la autoestima, la cual es de las tres la más fácil de identificar tanto en una persona con alta como con baja autoestima. Esta dimensión es el resultado de las otras dos dimensiones combinadas y manifestadas en forma de conducta. Cuando se tiene baja la autoestima, hemos podido ver que esto es el resultado de tener unos pensamientos negativos sobre sí mismo que provocan unas emociones también negativas. Como resultado, la persona va a comportarse de forma retraída, asustadiza o iracunda.
- Por ejemplo, esto lo podemos ver con una persona que se quiere apuntar al gimnasio para ver si se pone en forma y mejora su físico. A pesar de que sabe que así conseguirá tener más bienestar psicológico porque se verá mejor, tiene miedo de que los demás usuarios de las instalaciones lo juzguen o lo miren con mala cara al usar las máquinas y hacerlo mal. Como resultado de esto, y a pesar de que se anima a apuntarse, prefiere limitarse a usar la elíptica y poco más, temiendo que si usa alguna máquina complicada hará el ridículo.
por: Maraliz Cedeno
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