El dolor y el sufrimiento lo hemos vivido todos en algún momento de nuestra vida, pero es diferente la manera como debemos enfrentarnos a cada uno de ellos. De nosotros depende cómo y cuánto nos van a afectar. ¿Qué haces ante el dolor? Aprende a manejarlo.
Diferencia entre dolor y sufrimiento
El dolor y el sufrimiento son parte de la vida, pero en ocasiones sufrimos innecesariamente. Generalmente utilizamos dolor y sufrimiento como sinónimos. Sin embargo, para poder manejarlos adecuadamente, es importante entender la diferencia. El dolor emocional es el sentimiento negativo que surge ante determinadas situaciones o problemas, generalmente relacionadas con una pérdida o con un problema que nos afecta de manera importante.
Surge en el instante en que somos heridos física o emocionalmente. Es una sola emoción, su duración es relativamente corta y es proporcional al evento que la produjo.
Puede ser cualquier emoción que nos afecte:
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Tristeza por una pérdida
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Estrés ante la necesitad de enfrentar un problema
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Enojo, frustración
El sufrimiento va un paso más allá. El sufrimiento es la respuesta cognitivo-emocional, que tenemos ante un dolor físico o ante una situación dolorosa. Es un conjunto de emociones y pensamientos que se entrelazan adquiriendo mucho más intensidad y duración que el dolor emocional. De hecho, el sufrimiento puede durar indefinidamente, aunque la situación que lo provocó ya se haya solucionado.
Por ejemplo:
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Hablamos de dolor emocional, cuando nos referimos a una profunda tristeza ante la pérdida de un ser querido.
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Hablamos de sufrimiento, cuando dicha tristeza se convierte en una depresión que dura varios años y que generalmente involucra otros sentimientos (muchas veces inconscientes) de enojo, inseguridad, desesperanza, etc. y pensamientos como: "Es injusto", "no se lo merece", etcétera.
Características relacionadas con el sufrimiento
Cuando una persona sufre presenta alguna de las siguientes características:
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Cree que se va a enfrentar a un daño físico, psicológico o social importante, es decir, se siente amenazada.
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No acepta el dolor o la situación relacionada con el sufrimiento y se rebela: "¿Por qué a mí?, no es justo, no debería ser así", etcétera.
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Se siente incapaz de hacerle frente, ya que está convencido de no tener los recursos necesarios para vencer la amenaza (solucionar el problema o acabar con el dolor) de manera exitosa, por lo que se siente indefensa.
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Vive un grado importante de incertidumbre.
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No sabe cuándo o cómo va a terminar su sufrimiento y en ocasiones piensa que esa situación va a durar por siempre.
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Cree que no lo va a poder soportar.
Predomina un sentimiento de impotencia y de no tener control sobre lo que sucede e incluso sobre sí mismo, que se manifiesta en la intensificación de diferentes emociones: depresión, enojo, autocompasión, etcétera.
Podemos sufrir ante:
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Un hecho real, en el sentido de que está sucediendo en el presente.
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Un recuerdo de algo que sucedió.
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Un hecho imaginario, como cuando "vemos" con tal claridad una situación que creemos que se va a dar en el futuro, o que despierta nuestras emociones, o el sufrimiento de los demás.
Todos vivimos situaciones dolorosas, pero podemos:
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Vivir el dolor y trascenderlo
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Podemos generar un gran sufrimiento (compuesto por una mezcla de emociones negativas intensas), que con frecuencia está causado o aumentado por nosotros mismos: por nuestra actitud ante el dolor y/o por el significado que le damos a éste.
Cada persona reacciona de manera diferente ante una misma situación, mientras una persona se desmorona ante el dolor que está viviendo, otra puede encararlo de una manera distinta y salir fortalecida y más madura. De hecho, cada situación la vivimos de diferente manera. La misma persona que reacciona bien en una ocasión puede responder muy mal en otra. La intensidad y duración del dolor que sentimos y nuestra manera de reaccionar ante las situaciones dolorosas no depende de la importancia de dicha situación.
Depende de:
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Nuestra personalidad
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Fortaleza afectiva
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Estado físico y emocional de ese momento
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Las experiencias vividas en el pasado, principalmente durante la niñez
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Nuestras creencias sobre nosotros mismos
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El significado que le damos al dolor
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El apoyo social que tenemos
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Nuestra capacidad para: reconocer, aceptar y expresar nuestras emociones.
por: Maraliz Cedeno
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