Sufrimiento

Publicado el 18 de septiembre de 2022, 15:52

El dolor y el sufrimiento lo hemos vivido todos en algún momento de nuestra vida, pero es diferente la manera como debemos enfrentarnos a cada uno de ellos. De nosotros depende cómo y cuánto nos van a afectar. ¿Qué haces ante el dolor? Aprende a manejarlo.

 

Diferencia entre dolor y sufrimiento

 

El dolor y el sufrimiento son parte de la vida, pero en ocasiones sufrimos innecesariamente. Generalmente utilizamos dolor y sufrimiento como sinónimos. Sin embargo, para poder manejarlos adecuadamente, es importante entender la diferencia. El dolor emocional es el sentimiento negativo que surge ante determinadas situaciones o problemas, generalmente relacionadas con una pérdida o con un problema que nos afecta de manera importante.

 

Surge en el instante en que somos heridos física o emocionalmente. Es una sola emoción, su duración es relativamente corta y es proporcional al evento que la produjo.

 

Puede ser cualquier emoción que nos afecte:

 

  • Tristeza por una pérdida

  • Estrés ante la necesitad de enfrentar un problema

  • Enojo, frustración

 

El sufrimiento va un paso más allá. El sufrimiento es la respuesta cognitivo-emocional, que tenemos ante un dolor físico o ante una situación dolorosa. Es un conjunto de emociones y pensamientos que se entrelazan adquiriendo mucho más intensidad y duración que el dolor emocional. De hecho, el sufrimiento puede durar indefinidamente, aunque la situación que lo provocó ya se haya solucionado.

 

Por ejemplo:

 

  • Hablamos de dolor emocional, cuando nos referimos a una profunda tristeza ante la pérdida de un ser querido.

  • Hablamos de sufrimiento, cuando dicha tristeza se convierte en una depresión que dura varios años y que generalmente involucra otros sentimientos (muchas veces inconscientes) de enojo, inseguridad, desesperanza, etc. y pensamientos como: "Es injusto", "no se lo merece", etcétera.

 

Características relacionadas con el sufrimiento

 

Cuando una persona sufre presenta alguna de las siguientes características:

 

  • Cree que se va a enfrentar a un daño físico, psicológico o social importante, es decir, se siente amenazada.

  • No acepta el dolor o la situación relacionada con el sufrimiento y se rebela: "¿Por qué a mí?, no es justo, no debería ser así", etcétera.

  • Se siente incapaz de hacerle frente, ya que está convencido de no tener los recursos necesarios para vencer la amenaza (solucionar el problema o acabar con el dolor) de manera exitosa, por lo que se siente indefensa.

  • Vive un grado importante de incertidumbre.

  • No sabe cuándo o cómo va a terminar su sufrimiento y en ocasiones piensa que esa situación va a durar por siempre.

  • Cree que no lo va a poder soportar.

 

Predomina un sentimiento de impotencia y de no tener control sobre lo que sucede e incluso sobre sí mismo, que se manifiesta en la intensificación de diferentes emociones: depresión, enojo, autocompasión, etcétera.

 

Podemos sufrir ante:

 

  • Un hecho real, en el sentido de que está sucediendo en el presente.

  • Un recuerdo de algo que sucedió.

  • Un hecho imaginario, como cuando "vemos" con tal claridad una situación que creemos que se va a dar en el futuro, o que despierta nuestras emociones, o el sufrimiento de los demás.

 

Todos vivimos situaciones dolorosas, pero podemos:

 

  • Vivir el dolor y trascenderlo

  • Podemos generar un gran sufrimiento (compuesto por una mezcla de emociones negativas intensas), que con frecuencia está causado o aumentado por nosotros mismos: por nuestra actitud ante el dolor y/o por el significado que le damos a éste.

 

Cada persona reacciona de manera diferente ante una misma situación, mientras una persona se desmorona ante el dolor que está viviendo, otra puede encararlo de una manera distinta y salir fortalecida y más madura. De hecho, cada situación la vivimos de diferente manera. La misma persona que reacciona bien en una ocasión puede responder muy mal en otra. La intensidad y duración del dolor que sentimos y nuestra manera de reaccionar ante las situaciones dolorosas no depende de la importancia de dicha situación.

 

Depende de:

 

  • Nuestra personalidad

  • Fortaleza afectiva

  • Estado físico y emocional de ese momento

  • Las experiencias vividas en el pasado, principalmente durante la niñez

  • Nuestras creencias sobre nosotros mismos

  • El significado que le damos al dolor

  • El apoyo social que tenemos

  • Nuestra capacidad para: reconocer, aceptar y expresar nuestras emociones.

por: Maraliz Cedeno

Valoración: 0 estrellas
0 votos

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios

Crea tu propia página web con Webador