La pérdida de un hijo es uno de los acontecimientos más dolorosos que a una madre y a un padre les puede suceder. En su pérdida no hay consuelo, no hay palabras que puedan decirte que puedan ayudar a paliar el dolor que sienten. El proceso para superar su pérdida y poder seguir adelante implicará dolor y la única forma de superar este dolor es poder sentirlo, entenderlo y aceptarlo, para poder seguir conduciendo tu vida, porque tu vida seguirá estando aquí. Por este motivo, en este artículo de sobre cómo superar la muerte de un hijo, queremos ofrecerte toda la ayuda que esté en nuestras manos para ayudarte a poder recuperar el equilibrio entre el pasado, que deberá ser siempre recordado y el futuro que te espera por delante. Este tema me tomo mucho tiempo asimilarlo y como proyectarlo ya que he pasado por esta situacion en tres ocaciones en diferentes etapas y me ha tomado mucho tiempo asimilar con estas perdidas en cuanto a hijos nos referimos. A lo largo de mi vida tuve varios embarazos que terminaron en perdidas, mis gemelos nacieron antes de tiempo y a las 2 horas sus horganos dejaron de funcionar. Luego tuve dos embarazos mas pero mis bebe no llegaron a nacer con vida asi que se lo que se siente y lo que nos cuesta mas a las madres sobrellevar este duelo... pero logre consentrarme y escribir sobre ello. Este tema fue sugerido por Vivian Matos.
La pérdida de un hijo
La pérdida de un hijo es uno de los acontecimientos vitales más estresantes y con más impacto emocional y personal que una persona puede sufrir. Frente a esta pérdida, se interrumpen todas nuestras proyecciones hacia el futuro esperado y se produce un desequilibrio en nuestra vida. Todas las expectativas que teníamos acerca de nuestra vida cambian con la pérdida de un hijo. Además de ello, aparecen reacciones emocionales muy intensas, tales como la tristeza, la culpa, la rabia y el miedo. A continuación veremos cómo afrontar la muerte de un hijo.
¿Cómo superar la muerte de un hijo?
Superar la muerte de un hijo debe pasar por un proceso de duelo natural y será necesario comprender la complejidad del duelo, sus etapas y las reacciones emocionales implícitas en él. Ante ello, la superación del duelo deberá pasar por la aceptación de las circunstancias, la creación de nuevas proyecciones de futuro y la estabilización de los sentimientos intensos producidos por la pérdida. A continuación se explican las fases o etapas del duelo que se deberá pasar.
1. Aceptación
La primera dificultad que deben afrontar los padres que han sufrido la pérdida de un hijo, es su aceptación, la realidad de la pérdida. Aceptar la muerte de un hijo puede suponer una gran dificultad y tiende a provocar sensaciones sobre que la pérdida no es real. En esta etapa del proceso de duelo, los padres deben tomar conciencia de la irreversibilidad de la pérdida, logrando una aceptación tanto intelectual como emocional, la cual puede resultar muy compleja. En el proceso de aceptación es muy frecuente la aparición de los “por qué” y en muchos duelos no tan complejos, buscar un hipotético por qué puede resultar conciliador, aunque este se aleje de la realidad. En este caso, ante dicha pregunta no existe respuesta convincente que ayude a disminuir los dolorosos sentimientos, no existe respuesta que pueda ser satisfactoria. Frente a ello, también deberá aceptarse el no poder dar respuesta a estos interrogantes y será necesario reflexionar si la respuesta a esta pregunta ayudaría a paliar tu dolor.
2. Trabajo de las emociones y del dolor
Para poder enfrentarse al dolor de la pérdida, será necesario un trabajo con las emociones que esta ha suscitado. Frente a la pérdida se experimentan sentimientos con mucha intensidad, como la tristeza, la culpa, la ansiedad, el miedo y la ira o la rabia, entre otros:
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Tristeza: la tristeza permanecerá a tu lado durante mucho tiempo, aparecerá en todas partes y te invadirá en muchos momentos. Evitar la tristeza no será una señal de superación, al contrario, la tristeza no debe ser evitada, ni escondida ni ignorada, pues si se fuerza a evitarla, tarde o temprano volverá a aparecer. La tristeza es un sentimiento inevitable ante la muerte de un hijo y se debe hacer frente a este dolor. Frente a ello, permítete expresar todo el dolor que sientas, llora la pérdida, desahógate, no por ello el dolor se hará más intenso, al contrario.
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Culpa: ¿por qué no actué diferente, cómo no me di cuenta, cómo pude dejar que pasara, por qué no le dije,…? Infinidad de preguntas invadirán tu mente y aparecerá la culpa, una culpa que guarda relación con el hecho de seguir vivo mientras una persona tan importante para ti ha fallecido, pero esta realidad no puede cambiarse y por ello, el sufrimiento vivido es ya demasiado grande como para añadir la carga de la culpa, el autorreproche y la autodesaprobación. Por otro lado, a medida que avance el proceso de duelo, será normal que experimentes culpa en aquellos días que te sientas mejor, pero tu alegría no es una traición a tu hijo, permítete sentir los buenos momentos, del mismo modo que das paso a los malos. En el siguiente artículo encontrarás como dejar de sentirse culpable.
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La ira o la rabia: experimentar sentimientos de ira es normal, forma parte del dolor experimentado ante la pérdida de un hijo. La ira tiende a estar relacionada a la irreversibilidad de la pérdida, por no poder cambiar las cosas y puede situarse en uno mismo o en los demás. Ello no significa que tu carácter sea distinto o que seas mala persona, pues has sufrido una circunstancia que es abrumadora y es normal experimentar todo tipo de emociones. Los sentimientos de rabia te ayudaran a expresar tus frustraciones y estos deben ser aceptados y canalizados.
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Ansiedad: los sentimientos de ansiedad tienden a ser más presentes en el inicio del proceso, cuando la aceptación no está presente, pues la ansiedad aparece cuando la figura de apego está temporalmente ausente, pero cuando esta ausencia se mantiene de forma permanente, la ansiedad se transforma en dolor.
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Miedo: sentir miedo ante estas circunstancias es una emoción totalmente normal, pues todas las expectativas de futuro que habías ideado se han desvanecido con la pérdida y el futuro reside incierto.
En esta fase es muy importante reconocer y hacer frente al dolor, sentirlo y expresarlo. Cualquier pérdida con una persona con la que se mantenía un vínculo afectivo comportará dolor, aunque este aparezca de distintas formas e intensidades y se exprese diferente en las diferentes personas.
3. Adaptación a un nuevo futuro
El fallecimiento de un hijo comportará un replanteamiento de toda nuestra vida, supone un cambio de todos los planes de futuro y expectativas esperadas y ante ello, debemos adaptarnos a esta nueva situación. Una vez la persona ha podido aceptar la pérdida y ha logrado comprender, expresar y estabilizar sus emociones, deberá embarcarse en el camino de reorganizar su vida y tratar de volver a la normalidad, consiguiendo un equilibrio entre aquello que ya tenía y ante el futuro que le espera. La persona deberá reajustar su vida de forma adaptativa hacia un mundo nuevo, sin dejar de olvidar el pasado, pero manteniendo la atención en cómo será la vida a partir de ahora. ¿Cómo superar la muerte de un hijo único? La adaptación a un futuro nuevo será necesaria en todas las pérdidas, pues dará igual si la pérdida ha sido de un hijo único o en una familia con más hijos, pues las expectativas del futuro cambian en ambos casos con la pérdida y ante ambas será necesario pasar por los tres procesos: aceptación, trabajo con las emociones y la proyección hacia el futuro. Finalmente, con el paso del tiempo la familia logrará recolocar emocionalmente al hijo fallecido, logrando vivir sin él y debemos tener presente que aunque la pérdida se supere, habrá muchos momentos donde los sentimientos volverán a aflorar intensamente, como podría ser en los cumpleaños. El duelo es un largo proceso y puede comportar muchas recaídas y frente a ellas, deberá volverse a trabajar.
Cómo superar la pérdida de un bebé en el vientre
¿Cómo superar la muerte de un hijo no nacido? La pérdida de un bebé en el vientre puede suponer el mismo dolor que el fallecimiento de un hijo con más edad. Muchas personas tienden a pensar que por el hecho de que el bebé no hubiera nacido, el vínculo no es existente y frente a ello están muy equivocados. El vínculo emocional de los padres con el bebé por nacer, se establece a las pocas semanas de ser concebido. Frente a este vínculo se configuran un conjunto de expectativas sobre cómo será el bebé, qué le van a tener preparado, cómo querrán educarle,… toda un vida gira ya entorno al bebé antes de que este nazca y por ello, la superación de su duelo deberá pasar por los mismos procesos que la pérdida de un hijo mayor, porque el bebé ya ocupa un gran espacio emocional en la mente de sus padres antes de nacer.
Cómo superar la muerte de un hijo recién nacido
¿Cómo superar la muerte de un bebé? Del mismo modo que tiende a minimizarse socialmente la pérdida de un hijo en el vientre, a la pérdida de un recién nacido no se le atribuye la misma importancia que a la pérdida de un hijo con mayor edad. Sin embargo, como comentábamos previamente, el vínculo con el hijo se había establecido ya antes de nacer y con él grandes expectativas. Además de ello, en esta pérdida se añade un vacío enorme, pues tras su espera, tras todos los preparativos para el día de su llegada, todas las energías y el tiempo destinado a que cuando llegara tuviera todo lo que necesitaba, de repente se desvanecen y los padres se encuentran solos de nuevo, después de haber sostenido a su bebé en brazos. Ante ello, además de una inmensa impotencia, se experimentan todos los sentimientos relacionados a la pérdida y los procesos de su superación deberán ser los mismos.
La muerte de un hijo se supera
Pues sí, afortunadamente haciendo el proceso profundo de terapia de duelo, se puede superar la muerte de un hijo. Aquellos que estén leyendo por haber sufrido en primera persona una pérdida así, sabrán que inicialmente se siente como imposible. Y justo es el punto en el que, si no se actúa, puede resultar traumático, impidiendo poder seguir viviendo plenamente, y en algunos casos, pudiendo desarrollar un duelo patologico. En muchas ocasiones surgen resistencias para realizar el duelo porque sentimos que, si nos despedimos, estaríamos traicionando la relación que compartimos en el pasado. Así, cuando surgen las resistencias a despedirnos, puede resultar interesante reorientarlas hacia un acto de amor. Lo que nos conecta de lleno con el dolor es el amor que hubo y, por lo tanto, el duelo en sí mismo se convierte en un acto de amor y no de traición. Si has tenido la mala suerte de vivir la muerte de un hijo, mi recomendación es que busques un psicoterapeuta humanista integrativo con el que poder superar la pérdida. Y, ¿por qué un psicoterapeuta humanista integrativo? Porque una de las características que identifican el modelo de terapia Humanista Integrativo es el trabajo emocional a nivel profundo como forma de conseguir cambios estables en el sentir de las personas. El trabajo emocional debe realizarse con profesionales preparados para que sea seguro y eficaz. Así que sí, se puede superar la muerte de un hijo pero siempre y cuando se pongan los medios adecuados y se reciba la ayuda profesional oportuna.
Cómo sobreponerse a la muerte de un hijo
La muerte de un hijo es la pérdida más devastadora que puede haber. Te encuentras de luto porque ya no lo tienes en vida, ni podrás conocer su potencial, ni verás su futuro. Tu vida cambia para siempre desde ese momento, pero no significa que todo se haya terminado. Puedes superar el período de duelo y salir adelante. Lee los siguientes consejos que podrían servirte de ayuda.
Ayúdate a ti mismo
1. Acepta los sentimientos y emociones que tienes. Tienes derecho a tener esos sentimientos. Es posible que experimentes sentimientos intensos de ira, culpa, negación, tristeza y miedo, y todo esto es normal en un padre que se encuentra desconsolado. Nada debe descartarse ni tampoco, todo está mal. Si tienes ganas de llorar, debes hacerlo. Debes darte permiso para expresar tu dolor. Si contienes tus emociones, todo será más difícil para ti y solo te sentirás peor por esta situación tan triste que estás experimentando. Es totalmente natural e incluso saludable dejar salir tus emociones por esta pérdida, ya que te encaminará a aceptar esta situación. En realidad nunca podrás superarlo por completo, pero podrás construir la fortaleza para sobrellevar la muerte de tu hijo. Si no aceptas tus emociones, no podrás salir adelante.
2. No establezcas un tiempo para superar esta pérdida. No existe un tiempo fijo para este proceso de duelo. Cada individuo es una persona diferente. Los padres que se encuentran desconsolados pueden experimentar muchas de las mismas emociones y dificultades. Sin embargo, la travesía de cada padre es diferente dependiendo de la personalidad y las circunstancias de la vida.
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Durante años, nos hemos basado en la noción popular de que las personas atraviesan durante cinco etapas de duelo que comienza con la negación y termina con la aceptación. El nuevo pensamiento consiste en que ya no hay una serie de pasos que deba seguirse durante el proceso de duelo. En su lugar, las personas experimentan muchas emociones y síntomas que pueden ir y venir. En un estudio de investigación reciente, los científicos descubrieron que muchas personas aceptan la muerte de un ser querido desde el comienzo e informan que las personas anhelan más a la persona que perdieron en lugar de tener sentimientos de ira o depresión.
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Debido a que el proceso de duelo es tan personal para cada individuo, las parejas se encuentran a veces en desacuerdo porque no pueden entender la manera que tiene la otra persona para lidiar con esta gran pérdida. Debes comprender que tu cónyuge puede tener diferentes mecanismos de adaptación que tú, así que permítele que lleve el duelo de la manera que más le convenga.
3. No te preocupes por el estado de shock. Durante el proceso de duelo, muchas personas experimentan un estado de shock. En este estado, el mundo puede parecer un sueño o da la impresión de que este se desconecta de la persona. Las personas y las cosas que alguna vez te causaban felicidad, ahora ya no lo hacen. Este estado podría pasar rápidamente o continuar durante un período de tiempo. Esta es la manera en la que reacciona el cuerpo para ofrecer protección contra las emociones abrumadoras. Con el tiempo, los sentimientos y conexiones regresarán a ser como antes.
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Para muchas personas, salir del estado de shock comienza después del primer año de aniversario de la muerte de su hijo, y entonces es ahí cuando la realidad te genera un gran impacto. Muchos padres comentan que el segundo año sin su hijo es el más complicado.
4. Puedes tomar un descanso del trabajo o también podrías no hacerlo. Algunos padres no conciben la idea de regresar a trabajar después de una gran pérdida. Mientras que otros prefieren sumergirse en sus actividades diarias y en los desafíos que el trabajo les ofrece. Averigua cuál es la política en cuanto al período de duelo en tu trabajo antes de tomar una decisión. Algunas compañías le ofrecen a sus empleados varios días pagados o la oportunidad de no trabajar sin recibir ningún sueldo durante el período de ausencia.
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No permitas que tu compañía te fuerce a regresar a trabajar antes de que estés listo para hacerlo. De acuerdo con el director ejecutivo del Instituto de Recuperación, las compañías pierden alrededor de $225 billones al año debido a la falta de productividad de las personas que atraviesan una pérdida. Friedman dijo: "cuando muere alguien que amamos, perdemos la habilidad de concentrarnos o enfocarnos en algo. Tu cerebro no funciona bien cuando tu corazón está roto"
5. Retoma la fe si puedes hacerlo. Si encuentras consuelo en tus creencias, enseñanzas y rituales de tu fe, retómalas para poder superar este proceso. Debes saber además que la pérdida de tu hijo podría dañar tus creencias religiosas y eso es aceptable. Con el tiempo, es posible que la retomes. Si has sido una persona de mucha fe, debes recordar que Dios es lo suficientemente grande como para hacerte manejar la ira, rabia y tristeza.
6. Retrasa la toma de decisiones. Espera al menos un año antes de tomar alguna decisión importante. No vendas tu casa, mudes ni te divorcies ni cambies tu vida de manera significativamente. Espera hasta que puedas ver más claro el panorama y veas las opciones disponibles que tienes.
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Ten cuidado al tomar decisiones por impulso. Algunas personas adoptan la filosofía de que "la vida es corta", lo que les hace tomar riesgos innecesarios tratando de llevar una vida al límite. Vigila tu comportamiento para asegurarte de no realizar actividades que posiblemente sean dañinas para ti.
7. Confía en el tiempo. La frase "el tiempo cura las heridas" puede sonar absurda, pero la verdad es que te recuperarás de esta pérdida con el tiempo. Al comienzo, los recuerdos te lastimarán, incluso los buenos. Pero no te preocupes porque eso cambiará con el tiempo y podrás apreciar esos recuerdos. Te harán sonreír y le darán alegría a tu corazón. El duelo es muy parecido a una montaña rusa o a la marea.
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Debes saber que no está mal dejar el luto a un lado para sonreír, reír y disfrutar la vida. Esto no significa que estés olvidando a tu hijo, eso sería imposible.
¿CÓMO ELABORAR EL DUELO POR LA MUERTE DE UN HIJO?
La muerte de un hijo implica no sólo la pérdida de su presencia física sino también de los sueños y proyectos que tenías en mente. Desde que somos pequeños jugamos y fantaseamos con la idea de ser padres. Sin embargo, sólo cuando llega un hijo a nuestra vida es que comprendemos el amor profundo que nos unirá por siempre a nuestro niño… más allá de cualquier distancia, tiempo o adversidad se construye un vínculo que transforma de un modo irreversible ese mundo en el que te encontrabas hasta ahora. Cuando un hijo muere, ese mundo que hemos construido en nuestra mente se destruye… los padres quedan absolutamente desorientados y entumecidos frente a la nueva realidad. Es que el orden natural de la vida nos dice que los hijos no deben morir antes que los padres… debemos ver a nuestros hijos crecer, estudiar y formar su propia familia. Es por eso que la muerte de un hijo resulta tan incomprensible… su ausencia física implica la pérdida del futuro, de sueños y de esperanzas generando un dolor tan profundo que no puede expresarse con palabras. En este sentido, cada padre experimentará este proceso de duelo de manera absolutamente personal. La muerte de un hijo implica no sólo la pérdida de su presencia física sino también de los sueños y proyectos que tenías en mente. Hay quienes expresarán sus sentimientos en público, otros que preferirán hacerlo en privado… hay quienes se refugiarán en la religión mientras que otros culparán a Dios por lo sucedido. Por lo tanto, es frecuente no sólo que se produzcan tensiones en el matrimonio sino que también se distancien de viejos amigos o miembros de la familia. Es que los padres sienten que esta pérdida los ha transformado absolutamente por lo que les cuesta relacionarse con otras personas del mismo modo que lo hacían antes.
La muerte de un hijo es una pérdida significativa y permanente, por lo que el gran desafío para los padres en duelo es aprender a sobrellevar el dolor de esta ausencia obligándolos a repensar sus prioridades. El sentido de vida que hasta ahora te guiaba se ha destruido por lo que lentamente debes recoger los pedazos de esta vida que ha sido destrozada para encontrar nuevas fortalezas que te permitan construir un nuevo propósito. Hay quienes buscan un modo de honrar la memoria de su hijo trabajando por los principios que solía defender, otros modificando las leyes que han de algún modo directo o indirecto producido su fallecimiento mientras que hay padres que recaudan fondos o participan en actividades como voluntarios en entidades dedicadas a la enfermedad que ha provocado su muerte. Sin embargo, la mejor manera de honrar la memoria de quien ha partido es volviendo a participar de la vida reconociendo la maravillosa oportunidad que te dio la vida de compartir estos años con tu hijo. Sé que ahora parece difícil, pero procura ser paciente con estas emociones. Cada uno de los momentos que has compartido con él o ella vivirán por siempre en tu corazón… después de todo, fue él o ella quien te ha enseñado sobre este amor incomparable que formará parte de ti eternamente.
Si bien cada padre desandará un camino de duelo individual que será único en donde tú, tu pareja, tus hijos sobrevivientes y familiares procesarán este dolor en distintos tiempos y maneras, es posible reconocer algunas emociones, síntomas físicos así como cambios en el sistema de creencias que son frecuentes tras la pérdida de un hijo, como por ejemplo:
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Emociones. Fuerte shock, entumecimiento y negación durante los días posteriores a esta pérdida que comienzan a atenuarse con el paso del tiempo. Se experimenta una gran sensación de confusión, tristeza y desesperación que imposibilita al doliente realizar las tareas cotidianas, así como un fuerte impulso de sobreproteger a sus hijos sobrevivientes, o temor a estar solo frente a un mundo que se muestra potencialmente peligroso. También es usual sentir culpa y enojo por no haber podido cumplir con su rol protector de padres… se suele pasar gran tiempo pensando en lo que podría haber sucedido si se hacían o decían las cosas de un modo distinto. Este sentimiento de enojo se traduce también en un resentimiento hacia los padres que disfrutan de sus hijos sanos… la vida pareciera ya no tener sentido por lo que viven una intensa soledad y aislamiento aún cuando están rodeados de otras personas. Es que sienten que nadie puede realmente comprender la magnitud del dolor que ha dejado esta pérdida.
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Salud Física. Debido al fuerte estrés físico y emocional que implica esta pérdida, el sistema inmune de los padres en duelo se encuentra notablemente debilitado por lo que suelen mostrar trastornos del sueño y la alimentación, opresión en el pecho, pérdida de la memoria, falta de deseo sexual, agotamiento físico y desgano por las responsabilidades laborales y domésticas, ausencia de concentración, dolores de cabeza intensos, boca seca, irritabilidad a los ruidos, somatización de la enfermedad que padecía su hijo y estómago vacío. No es para nada recomendable el consumo de alcohol, drogas y/o medicamentos con el objeto de evadir estas manifestaciones de duelo por lo que es primordial consultar con el médico de la familia ante cualquier inquietud.
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Creencias. La muerte de un hijo pone a los padres frente a una profunda crisis vital que los lleva a revisar no sólo el sistema de valores que hasta entonces los guiaba, sino también, los principios filosóficos y espirituales que creían incuestionables. Algunos encontrarán en la fe un refugio en donde tomar fuerzas para seguir adelante mientras que otros estarán enojados con Dios y se alejarán definitiva o provisoriamente de su religión. Es importante permitirse evaluar nuevamente sus prioridades, así como expresar estos cambios con el fin de construir lentamente un nuevo sentido de vida.
- Pensamientos. Tras la muerte de un hijo, la mente se encuentra absolutamente enfocada en comprender esta pérdida abrumadora por lo que es usual mostrar un bajo rendimiento en el trabajo, así como también una fuerte falta de concentración que afecta a las tareas cotidianas. Es que la cabeza de los padres en duelo vaga de un pensamiento en otro intentando buscar explicaciones frente a esta ausencia física. En este sentido, es posible olvidarse de algunas responsabilidades diarias así como también tener la sensación de perder habilidades que te permitían hacer las tareas con facilidad.
Por otro lado, durante los primeros días y/o semanas de duelo es frecuente que sientas una gran desorientación respecto a esta nueva realidad… el mundo se muestra absolutamente irreal y abrumador. Inclusive durante los primeros meses es posible que tengas alucinaciones auditivas, olfativas y/o visuales en las que puedes sentir el aroma del perfume de tu hijo, escuchar su voz y/o verlo en la calle o en la casa. Es importante señalar que todas estas reacciones son absolutamente normales durante este proceso de duelo. Sin embargo, a medida que se trabaja el dolor, los padres deben ir notando leves pero importantes mejorías en las que estas reacciones lentamente se van atenuando. Por supuesto, esto no significa que el dolor desaparecerá sino que poco a poco las emociones se van haciendo menos intensas. Recuerda que no hay fechas ni plazos para el duelo…habrá días de mayor calma y otros de mayor tristeza. Habrán eventos familiares y acontecimientos importantes en tu vida en los que te gustaría que tu hijo estuviera presente, pudiendo desencadenar el sufrimiento aún muchos años después. Esto no es un retroceso en tu duelo…es una reacción absolutamente normal por lo que debes permitirte expresar las emociones que surjan y así trabajar tu duelo.
por: Maraliz Cedeno
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